El juego compartido
padres-niños es imprescindible
para afianzar
vínculos afectivos y facilitar
la comunicación.
JUGAR JUNTOS
Nos enriquece.
Alienta nuestra creatividad y la suya.
Nos ayuda a conocernos.
Favorece nuestros vínculos físicos y emocionales.
Estimula la relación educador-pupilo.
Fomenta la confianza y la comunicación.
Y NOS DIVIERTE