martes, 11 de octubre de 2011

CRISTOBAL COLON


Fue Colon un navegante
que del mar fue el almirante,
y en naves, junto a otra gente
llegó a un nuevo continente.

¿Fue catalán, portugués,
mallorquín o genovés?

Del lugar de nacimiento
hay poco conocimiento.

Sabemos que sus mayores
eran todos tejedores.

Y Colon, de mala gana,
también trabajo la lana.

Pero el sueña  con hallar
rutas nuevas en el mar.

Por eso su hogar dejó
 y en el puerto se embarcó.

Libros y mapas le enseñan,
y con nuevas rutas sueña.

Que el mundo es redondo sabe,
y él pretende en una nave
navegar por Occidente
hasta llegar al Oriente.

Para conseguir su norte,
va de una corte a otra corte.

Primero fue a Portugal,
y las cosas le van mal.

Entonces a España vino,
y aquí encontró su destino.

Con Diego, que era su hijo,
llegó a la Rábida y dijo:
- Se que siguiendo este mar
a Cipango he de llegar.

Fray Juan Perez se interesa
por esa grandiosa empresa,
y le lleva hasta Granada
que había sido conquistada.

Cuando a Santa Fe llegaron,
con la reina conversaron.
Hablan y hablan mucho rato,
y al final cierran el trato.

Como le agrada la empresa
la reina confiesa:
-Aunque el reino está muy pobre,
y no tengo oro ni cobre,
pondré en lugar de dinero
las joyas de mi joyero.

Saltó Colon de contento
y se dispuso al momento a buscar carabelas,
marineros, provisiones,
herramientas y cordajes,
para emprender el viaje.

Encontró ayuda Colon
en los hermanos Pinzón.

Juan de la Cosa pondría
la carabela Santa María,
que con la Pinta y la Niña,
forman las tres una piña.

Era ya de agosto el mes
y amanecia el día 3.

Entre pañuelos y llantos
y oraciones a Dios Santo,
de Palos, a toda vela,
partieron las carabelas.

Pasó un día y otro día,
y tierra no se veía.

Tras jornadas de bonanza,
van perdiendo la esperanza.

Murmuran los marineros
y miran con ojos fieros.

Piensan que el mar nunca termina
y hacia la muerte caminan.

Y les dice el almirante
que hay que seguir adelante.

Mas de Colon no se fían
y siguen en su porfía.

Intervienen los Pinzón
y acaba la rebelión.

Después de esos días malos,
ven  en el mar hierba y palos.

Por fin el 12 de octubre,
tierra el vigía descubre.

Es Rodrigo de Triana,
desde el palo de mesana,
el que, con gran regocijo:
-¡ Tierra a la vista! - les dijo.

Desembarcaron al instante
y siguieron a su almirante
que con la primera luz,
clava en la arena la cruz.

Y postrado de rodillas,
en el nombre de Castilla,
de aquella isla
toma formal posesión.
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