lunes, 15 de octubre de 2012

El ratón que quiso aprender a leer

1.- El ratón atrevido

Una vez había un ratón que vivía en la casa de un profesor. Un día el ratón se atrevió a ir a la clase con los niños. Entró y, quietecito, quietecito, estuvo un largo rato. Se quedó admirado. Vió a los niños que estaban sentados, muy atentos a sus libros y cuadernos. No hablaban. Tenían fijos los ojos en lo que hacían. 
-¿Qué hacen? -se preguntaba Hociquín-. Veo que algunos se llevan el dedo a la boca, otros se comen las uñas, algunos chupan el lápiz. ¿Tendrán hambre? ¿Por qué no hacen lo mismo con el libro? ¡Estos niños...! Con lo bueno que es el pan, el queso o el chocolate. Pero las uñas o el lápiz...
Cuando el ratón salió de la clase, fue donde su abuela y le preguntó:
-Abuelita, ¿qué hacen esos niños juntos en la casa de enfrente?
-Hijo mío, son estudiantes. Están en el colegio y aprenden a leer.
-¿A leer? ¿Qué es eso abuelita?
-Cuando se sabe leer, Hociquín, no se roen los libros. Se los abre, se los mira y ellos hablan; enseñan muchas cosas. 
-¿Cómo? ¿Los libros hablan? ¿Y que enseñan?
-No sé, Hociquín. Yo no se leer. Yo no he ido nunca al colegio y ya soy muy mayor para ir.
 2.- Un ratón curioso

Pero Hociquín, era muy curioso y, además, atrevido y pensó: "estos niños y estas niñas que van al colegio no son más listos que yo; si yo quiero, también puedo aprender a leer". Y ya todos los días iba a clase.
Ahora los niños no tenían libros en las manos. Sentados, miraban al profesor, que tenía una cartulina en la mano y se la enseñaba a los niños. En la cartulina había un dibujo y al verlo, todos hablaban juntos:
A veces, decían todos a la vez: ¡I, I, I!, otras veces casi gritaban: ¡O,O,O!
-¡Qué divertido! -decía Hociquín-. ¡Y qué fácil!
Mientras duró la lección, el ratón estuvo muy atento. Miraba la forma de las letras y decía:
- La I es como un palo con un sombrerito
- La U es como un canal, por donde corre el agua
- La O se parece a un aro para jugar
- La S es como una serpiente
Se cuenta que, al cabo de un mes, Hociquín había aprendido todas las letras y hasta sabía escribir algunas. Al final de curso, el ratón casi, casi, sabía leer. ¿Se puede creer?

Este cuento pertenece al libro de lectura TILIN TALAN (ediciones SM-1983)







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